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Reflexiones

Acción de gracias (5-28)

  • 11 marzo, 20154 agosto, 2020
  • by svsl

SALMO 18

La palabra Eucaristía, viene del griego y significa “acción de gracias”. En este salmo encontramos esa actitud de agradecimiento a Dios, porque como dice el verso 7, en mi angustia grité a Yahveh y escuchó mi voz.
Una de las actitudes de toda cristiana, de toda mujer creyente es la alabanza por medio de la gratitud, estar consciente de tantas cosas que nos concede nuestro buen Dios, pues aquella mujer no creyente siempre se amarga por lo que no tiene, está reclamando, protestando, insatisfecha, pesimista y llena de amargura, a tal punto que no es capaz de ver lo que Dio sí le concede, dice aquella famosa frase. “no llores tanto porque se fue el sol, pues las lágrimas pueda ser que no te permitan ver las estrellas”.
No llorar porque este día no tengo vehículo, sino agradecer que tengo pies, no reclamar porque estoy muy cansado por mi trabajo, si no agradecer que tengo trabajo, no protestar por la lata que me dan los hijos, si no agradecer la gracia de ser madre, no irritarse porque hay que barrer, limpiar y trapear, sino agradecer por tener un hogar.
La gratitud es reconocer la acción de Dios en mi favor, no siempre librándome del mal, sino haciéndome capaz de superarlo, como dice el verso 17: “Lanzó su mano de lo alto y me agarró para sacarme de las aguas caudalosas”. En efecto, las aguas caudalosas son aquellas dificultades en que corremos el riesgo de hundirnos, consideramos que no podemos salir, enfermedades, divorcio, rebeldía de los hijos, traición, humillación, etc., pero la frase del salmo es clara, “me agarró para sacarme”, ya sea que me libre del mal, que me saque del temor para enfrentarlo, o que me saque de la angustia de afrontarlo, siempre su acción es externa al evitar el mal, o interna a fin de fortalecerme para superarlo.
La invitación, querida amiga, es a dejarte tomar por el Señor, pues Él te lleva a la serenidad, a la paz, a la firmeza, a la estabilidad, al reinado de una vida llena de su luz. Si al leer estas líneas tú también sientes que te hundes, te invito a cerrar tus ojos y repetir varias veces esa hermosa frase que hoy se nos revela en esta oración hecha salmo: “me agarró para sacarme”.
Hay tanto para ser agradecidos, porque aquí también se muestra la capacidad de aceptar lo que no se tiene y expresar con nuestros actos que estamos en armonía y paz con lo que Dios nos permite y concede.

P. Manuel Abac

Reflexiones

Bendeciré al Señor en todo tiempo

  • 11 marzo, 20154 agosto, 2020
  • by svsl

SALMO 1

Escribo esta meditación, después de escuchar que el Papa Francisco en su discurso a los religiosos, religiosas y sacerdotes en Brasil les dijo: “abran las puertas, no solo para que entre la gente, sino para que nosotros salgamos a buscar y traer a la gente”, sobre todo, el ir a buscar a aquellos que se nos fueron. Esta es realmente, una imagen del buen pastor, aquel que va en busca de la oveja perdida.
Por eso el salmo 1 nos dice: “Dichoso quien no acude a la reunión de los malvados ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la sesión de los arrogantes; sino que su tarea es la ley del Señor y susurra esa ley día y noche” (vv 1-2)
O sea que no hay tiempo para detenerse en estas cosas, donde al mal se le dedica tanto tiempo, cuando hay una necesidad tan urgente como la de proclamar la ley de Dios: “amarás al Señor tu Dios y al prójimo como a ti mismo”, en esto se resume la ley de Dios.
“Será como un árbol plantado junto al río, que da fruto a su tiempo, su fronda no se marchita; en todo lo que hace prospera” (v 3). Esto es estar al lado de la fuente, donde continuamente se nos invita a beber, muchas veces andamos mendigando agua de otras fuentes, cuando en nuestra propia fuente hay un manantial de agua.
Poder ver adentro de nosotros mismos, y descubrir en esa profundidad la presencia de Dios, como la descubre el árbol junto al río. Lastimosamente, en la sociedad moderna, el hombre ha vuelto a las cavernas, se ve a sí mismo como impenetrable y lejano del prójimo. Quizá el purificar nuestra buena y correcta relación con Dios, nos hará llegar de otra manera para ir hacia el prójimo, para ir a buscarlo.
Cosa que “no sucede así con los malvados, serán como paja que lleva el viento” (v 4), como el viento que se lleva la casa construida por terquedad sobre la arena, sin cimientos, sin profundidad. Aunque el mal se crea poderoso, somos nosotros quienes le damos el poder, pero no nos imaginamos cuánto poder tiene el bien, el cual siempre prevalece sobre el mal, pero nuestra mirada debe estar en Dios, aún en medio del huracán y del viento.
“Por eso los malvados no se levantarán en el tribunal, ni los pecadores en la asamblea de los justos” (v 5), porque la vida y el testimonio hablan por sí solos, el que hace el bien será feliz y tiene la certeza de vivir frente a Dios; aunque el malvado sabe el mal que hace, esa es su misma trampa cuando se pone frente al bien. No pelea, no lucha, no combate, porque el mal desde un inicio ha sido vencido, sabe que lleva las de perder, de ahí su insistencia en volver a ponerse arriba, pero es una naturaleza que no vuelve atrás.
“Porque el Señor se ocupa del camino de los justos, pero el camino de los malvados se disolverá” (v 6), así como comencé así voy a terminar.
En la Jornada Mundial de la Juventud (2013) el Papa Francisco dijo a los jóvenes: “no tengan miedo”. Estas palabras del Papa resuenan en todos nosotros, porque el mal busca hacer surgir el miedo, no se dejen llevar por la corriente de lo fácil, sino todo lo contrario, “remen mar adentro”, como se dice en la vida popular, contra viento y marea, porque la barca donde vamos es segura y el lugar de destino es tierra firme, con el Señor en nuestra vida, no habrá miedo, más bien, se podrá dormir cómodamente, como dormía el Señor en la barca con sus discípulos.
Queridas hermanas, mujeres a las que esta agenda llegará a sus manos: “remen mar adentro y no tengan miedo, porque dice el Señor: Yo estaré siempre contigo hasta el final de los tiempos”, recuerden que Dios siempre cumple sus promesas.
Bendiciones para todas.

Fray Edwin Alvarado Segura OFM
Religioso franciscano

Reflexiones

Donde haya tinieblas, pongo yo la luz

  • 11 marzo, 20154 agosto, 2020
  • by svsl

I Jesús es la luz del mundo y él nos dice: “El que me siga no caminará en la oscuridad sino que tendrá la luz de la vida”. (Jn 8, 12). Él ha venido para sacarnos de las tinieblas y pasarnos a su luz admirable ( I Pe 2, 9). Con su luz, podemos guiar nuestros pasos con seguridad por el camino de la paz. ( Lc. 1,79).

Si nuestra meditación llegara hasta aquí, podemos concluir que necesitamos buscar desesperadamente a Jesús, aferrarnos a él porque él es nuestra luz, nuestra seguridad, nuestra paz; mas nuestra meditación continua cuando él, siendo la luz nos dice: “Ustedes son la luz del mundo…y deben alumbrar a todos los que están en la casa. Brille su luz delante de los hombres, para que vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.”(Mt.5, 14-16). Aquí está nuestra misión, nuestro compromiso, nuestra tarea: Iluminar con la luz de Cristo a los que están a nuestro lado.

Cuando hablemos, tratemos de aportar ideas, soluciones, no sólo señalemos los problemas o busquemos culpables. “Es mejor encender una vela, que maldecir la oscuridad.” En lugar de decirles a nuestros hijos que son desordenados; expliquémosles que el orden es tener un lugar para cada cosa y poner cada cosa en su lugar. Cuando hablemos de dinero, en lugar de decir que no nos alcanza, digamos que nuestras necesidades reales están cubiertas. “La gente feliz no es la que tiene todo lo que quiere; sino la que quiere y disfruta lo que tiene.” Lo que verdaderamente necesitamos para vivir es lo que hemos tenido hasta el día de hoy, sino ya estuviéramos muertos.

Ser luz es infundir seguridad, señalar caminos, aportar soluciones, acompañar a los que van a nuestro lado y animarlos a dar un paso más en el camino de la vida, venciendo las tinieblas, los temores y las dudas que nublan nuestro horizonte.

Cada día sale el sol, y con su luz disipa las tinieblas, calienta nuestros fríos, germina y hace crecer la vida. Eso es ser luz, eso es Jesús para nosotros y es lo que nos pide que seamos nosotros. Gracias Jesús por ser y ayudarnos a ser el calor, la seguridad, y la vida que es la luz que necesita la familia y el mundo. Amén.

Hermano Salvador Gómez
El Salvador.

Oración
Padre bueno, quiero darte gracias porque tu eres la luz, tu iluminas mi vidas con tu presencia, porque mis ojos te pueden ver, dame la gracias de seguir la luz de tu presencia, la luz de tu palabra, que aleja todo temor. Quiero pedirte Señor que tú seas quien me dé el aceite de tu Santo Espíritu para que mi lámpara nunca se apague y pueda alumbrar con la luz que viene de ti la vida de las personas que me rodean. Se tu luz que guía mis pasos, mi actuar y mi sentir; de manera que no sea yo motivo de escándalo, sino por el contrario, que convenza a los demás de que tu eres la luz. Ayúdame a comprender y ayudar a quienes estén en tinieblas y necesitan de tu luz. Te lo pedimos en el nombre poderos de Jesús con intercesión de María nuestra madre Amen.

Anécdotas

Mi madre, mi mejor Amiga

  • 4 marzo, 20154 agosto, 2020
  • by svsl

Estaban dos amigos tomando un café y mientras conversaban uno de ellos comentó:
-Mi madre me llama constantemente a la oficina, por cualquier cosa y siempre acaba pidiéndome que vaya a conversar con ella. Es terrible, siempre las mismas quejas, que se siente sola, que le duele esto, lo otro…
La verdad es que voy muy poco a visitarla y creo que es porque me molesta su forma de ser.

Ya sabes cómo son los viejos; cuentan las mismas cosas una y otra vez y yo estoy muy ocupado.
Tú ya sabes que siempre me falta tiempo, los compromisos de trabajo, mi esposa, mis hijos, mis amigos. No tengo tiempo para dedicárselo como ella quiere.

El amigo que lo escuchaba con mucha seriedad, le respondió:
-Yo en cambio, converso mucho con mi mamá; cada vez que estoy triste, voy para pasar un rato con ella; cuando me siento solo o cuando tengo un problema y necesito fortaleza, voy a visitarla y ella me reconforta, me anima y siempre termino sintiéndome mucho mejor.

-Supongo que tu eres mejor persona que yo, dijo sincerándose el primero.
– No creas, soy igual que tu, o al menos lo era.
Porque la verdad es que visito a mi mamá en el cementerio. Murió hace tiempo, mientras estuvo conmigo yo tampoco iba a conversar con ella, pensaba y sentía lo mismo que tú. Y no sabes cuanta falta me hace ahora su presencia, cuánto daría ahora por sentir las caricias que con tanto amor me prodigaba y que yo estúpidamente rechazaba porque pensaba que ya no era un niño.
Cuánta tristeza me da no haber escuchado sus consejos. ¡Yo sé lo que hago! le gritaba. Y por no escucharla, cometí un montón de errores.

Ay amigo, si supieras como la extraño. Ya es tarde, pero ahora me doy cuenta de que fue mi mejor amiga.
Yo tampoco tenía tiempo, mis ocupaciones eran tantas que casi no la visitaba y cuando lo hacía, era solo por unos minutos. Sin embargo, ahora que ya no está le dedico muchísimo tiempo, pero sintiéndome culpable y miserable.
Fíjate que necio, cada vez que sentado en la tierra fría del camposanto miro su foto en el mármol gris, puedo leer las palabras que mande grabar, “Te amo” Sin embargo ella nunca las escuchó de mis propios labios.
Por eso cada vez que la visito le pido a ella y a Dios que me perdonen por haber sido tan duro, por haberla tratado mal, por haberle gritado, por ser tan brusco, tan hipócrita, y por el poco afecto que le di. Pero no hay respuesta, solo silencio y cuando una brisa acaricia mis mejillas, siento que ella me perdona y a pesar de todo se que me sigue amando con todo su corazón.

Mirando a su amigo con los ojos llenos de lágrimas, le dijo: – Discúlpame, no quería avergonzarte, pero si de algo te sirve mi experiencia, conversa con ella, hoy que la tienes, valora su presencia, agradécele por las virtudes que seguro posee, deja a un lado sus errores, que de una u otra manera, forman parte de su ser. No esperes a que ya no esté contigo, porque entonces el dolor llegará hasta lo más profundo del alma y te darás cuenta que ya nunca podrás hacer lo que dejaste pendiente, será un vacío que nunca podrás llenar. No permitas que te pase lo que me pasó a mí.

“No dejes pasar este día sin decirle a tu madre TE AMO”

Anécdotas

Porque Gritamos?

  • 4 marzo, 20154 agosto, 2020
  • by svsl

Un día el sacerdote preguntó a su congregación lo siguiente:
-¿Por qué la gente grita cuando está enfadada?

-Porque perdemos la calma, dijo uno, por eso gritamos.
-Pero ¿Por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado? preguntó el sacerdote.
¿No es posible decir lo mismo sin gritar?
Los asistentes dieron algunas respuestas.

Finalmente él explicó: Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar. Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia.

Luego preguntó: ¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran? Ellos no se gritan sino que se hablan suavemente, porque sus corazones están muy cerca. La distancia entre ellos es muy pequeña.
El sacerdote continuó. Cuando se enamoran más aún, ¿Qué sucede? No hablan, sólo susurran, finalmente no necesitan ni susurrar, sólo se miran y eso es todo. Así de cerca están dos personas cuando se aman.

Luego dijo:

“Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien más, no sea que la distancia llegue a ser tanta que no encuentren el camino de regreso”

Anécdotas

El anillo

  • 4 marzo, 20154 agosto, 2020
  • by svsl

Un alumno llegó a su profesor con un problema: Estoy aquí, profesor, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Dicen que no sirvo para nada, que no hago nada bien, que soy tonto y muy idiota. ¿Cómo puedo mejorar?, ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

El profesor, sin mirarlo, le dijo:-Lo siento mucho, joven, pero ahora no puedo ayudarte. Primero debo resolver mi propio problema, tal vez después…Y haciendo una pausa dijo: Si tú me ayudas y puedo resolver mi problema rápidamente, quizá pueda ayudarte a resolver el tuyo.

– Claro, profesor-, murmuró el joven, porque se sintió otra vez desvalorizado.

El profesor se sacó un anillo que llevaba en el dedo pequeño, se lo dio y le dijo: Coge el caballo y vete al mercado. Debes vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. No aceptes menos de una moneda de oro. Vete y vuelve con la moneda lo más rápido posible.

El joven cogió el anillo y partió. Cuando llegó al mercado empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Ellos miraban con algún interés, pero cuando decía que su valor era una moneda de oro, algunos reían, y otros se apartaban sin mirarlo. Solamente un viejecito fue amable de explicarle que una moneda de oro era mucho valor para comprar un anillo.

El joven deseaba tener una moneda de oro para comprar el mismo el anillo, librando de la preocupación a su profesor, para así recibir su ayuda y consejos. Después de ofrecer la joya a todos los que pasaban por el mercado, y abatido por el fracaso, montó en el caballo y regresó.

Entró en la casa y dijo: Profesor, lo siento mucho, pero es imposible conseguir lo que me pidió. Tal vez pudiese conseguir 2 ó 3 monedas de plata, pero no creo que se pueda engañar a nadie sobre el valor del anillo.

-Importante lo que me dices, joven-, le contestó sonriente. – Primero debemos saber el valor del anillo. Vuelve a coger el caballo y vas a ver al joyero. ¿Quién mejor para saber su valor exacto? Pero no importa cuánto te ofrezca, no lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

El joven fue a ver al joyero y le dio el anillo para que lo examinara. El joyero lo examinó con una lupa, lo pesó y le dijo: – Dile a tu profesor que, que si lo quiere vender ahora no puedo darle más de 58 monedas de oro -.

-¡¡58 MONEDAS DE ORO!! Exclamó el joven.

-Sí, contestó el joyero, y creo que con el tiempo podría ofrecer cerca de 70 monedas, pero si la venta es urgente…….

El joven corrió emocionado a casa del profesor para contarle lo ocurrido.

– Siéntate, dijo el profesor, y después de escuchar todo lo que el joven le contó, le dijo:-Tú eres como ese anillo, una joya valiosa y única. Solamente puede ser valorada por un especialista. Pensabas que cualquier persona podía descubrir su verdadero valor…Todos somos como esta joya: Valiosos y únicos y andamos por todos los mercados de la vida pretendiendo que personas inexpertas nos valoren.

No sabremos cuánto realmente valemos, hasta que nos valoremos a través de Cristo Jesús.

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