SALMO 18
La palabra Eucaristía, viene del griego y significa “acción de gracias”. En este salmo encontramos esa actitud de agradecimiento a Dios, porque como dice el verso 7, en mi angustia grité a Yahveh y escuchó mi voz. Una de las actitudes de toda cristiana, de toda mujer creyente es la alabanza por medio de la gratitud, estar consciente de tantas cosas que nos concede nuestro buen Dios, pues aquella mujer no creyente siempre se amarga por lo que no tiene, está reclamando, protestando, insatisfecha, pesimista y llena de amargura, a tal punto que no es capaz de ver lo que Dio sí le concede, dice aquella famosa frase. “no llores tanto porque se fue el sol, pues las lágrimas pueda ser que no te permitan ver las estrellas”. No llorar porque este día no tengo vehículo, sino agradecer que tengo pies, no reclamar porque estoy muy cansado por mi trabajo, si no agradecer que tengo trabajo, no protestar por la lata que me dan los hijos, si no agradecer la gracia de ser madre, no irritarse porque hay que barrer, limpiar y trapear, sino agradecer por tener un hogar. La gratitud es reconocer la acción de Dios en mi favor, no siempre librándome del mal, sino haciéndome capaz de superarlo, como dice el verso 17: “Lanzó su mano de lo alto y me agarró para sacarme de las aguas caudalosas”. En efecto, las aguas caudalosas son aquellas dificultades en que corremos el riesgo de hundirnos, consideramos que no podemos salir, enfermedades, divorcio, rebeldía de los hijos, traición, humillación, etc., pero la frase del salmo es clara, “me agarró para sacarme”, ya sea que me libre del mal, que me saque del temor para enfrentarlo, o que me saque de la angustia de afrontarlo, siempre su acción es externa al evitar el mal, o interna a fin de fortalecerme para superarlo. La invitación, querida amiga, es a dejarte tomar por el Señor, pues Él te lleva a la serenidad, a la paz, a la firmeza, a la estabilidad, al reinado de una vida llena de su luz. Si al leer estas líneas tú también sientes que te hundes, te invito a cerrar tus ojos y repetir varias veces esa hermosa frase que hoy se nos revela en esta oración hecha salmo: “me agarró para sacarme”. Hay tanto para ser agradecidos, porque aquí también se muestra la capacidad de aceptar lo que no se tiene y expresar con nuestros actos que estamos en armonía y paz con lo que Dios nos permite y concede.
P. Manuel Abac