Anécdotas El mercader y los camellos 11 marzo, 20154 agosto, 2020 by svsl Cuenta una historia, que un rico mercader salió a vender mercancías en compañía de sus servidores y con una caravana de doce camellos. De noche, pararon en un oasis y cuando el señor ya estaba listo para dormir, llegó su asistente y le dijo: – Señor, tenemos un problema: ya hemos amarrado once camellos pero olvidamos traer una estaca y no sabemos qué hacer con el que nos falta. – Muy sencillo, dijo el mercader: simula delante del animal que clavas la estaca y lo amarras a ella. El camello, que es torpe, creerá que está sujeto y se quedará quieto. Los servidores hicieron lo que dijo su señor y se fueron a dormir. Al amanecer vieron que todos los camellos estaban en su lugar. Fue de nuevo el asistente y le dijo al comerciante que tenían los camellos listos para partir, pero no podían poner en camino al camello número doce. El señor les dijo que simularan desatarlo porque creía que estaba amarrado. Así se hizo y la caravana pudo proseguir su camino. A ti, ¿cuántos lazos mentales te frenan?
Anécdotas Las gafas 11 marzo, 20154 agosto, 2020 by svsl Mi abuelo amaba la vida – especialmente cuando podía gastarle una broma a alguien. Hasta que un frío domingo en, Chicago, mi abuelo pensó que Dios le había jugado una broma. Entonces no le causó mucha gracia. Él era carpintero. Ese día en particular, había estado en la Iglesia haciendo unos baúles de madera para la ropa y otros artículos que enviarían a un orfelinato a China. Cuando regresaba a su casa, metió la mano en el bolsillo de su camisa para sacar sus gafas, pero no estaban ahí. Él estaba seguro de haberlas puesto ahí esa mañana, así que regresó a la Iglesia. Las buscó, pero no las encontró. Entonces se dio cuenta de que las gafas se habían caído del bolsillo de su camisa, sin él darse cuenta, mientras trabajaba en los baúles que ya había cerrado y empaquetado. ¡Sus nuevas gafas iban camino de China!. La Gran Depresión estaba en su apogeo y mi abuelo tenía seis hijos. Él se había gastado veinte dólares en esas gafas. “No es justo” le dijo a Dios mientras conducía frustrado de regreso a su casa. “Yo he hecho una obra buena donando mi tiempo y dinero y ahora esto”. Varios meses después, el director del orfelinato estaba de visita en Estados Unidos. Quería visitar todas las Iglesias que lo habían ayudado cuando estaba en China, así que llegó un domingo por la tarde a la pequeña Iglesia a donde mi abuelo asistía a la Santa Misa en Chicago. Mi abuelo y su familia estaban sentados entre los fieles, como de costumbre. El misionero empezó por agradecer a la gente por su bondad al apoyar al orfelinato con sus donaciones. “Pero más que nada”, dijo “debo agradecerles por las gafas que mandaron. Verán, los comunistas habían entrado al orfelinato, destruyendo todo lo que teníamos, incluyendo mis gafas. ¡Estaba desesperado! Aún y cuando tuviera el dinero para comprar otras, no había donde. Además de no poder ver bien, todos los días tenía fuertes dolores de cabeza, así que mis compañeros y yo estuvimos pidiendo mucho a Dios por esto. Entonces llegaron sus donaciones. Cuando mis compañeros sacaron todo, encontraron unas gafas encima de una de las cajas”. El misionero hizo una larga pausa, como permitiendo que todos asimilaran sus palabras. Luego, aún maravillado, continuó: “Amigos, cuando me puse las gafas, eran como si las hubieran mandado hacer justo para mí!, ¡Quiero agradecerles por ser parte de esto!”. Todas las personas escucharon, y estaban contentas por las gafas milagrosas. Pero el misionero debió haberse confundido de Iglesia, pensaron. No había ningunas gafas en la lista de productos que se había enviado a China. Pero, sentado atrás en silencio, con lágrimas en sus ojos, un carpintero ordinario se daba cuenta de que el Carpintero Maestro lo había utilizado de una manera extraordinaria.
Anécdotas Se vende casa 11 marzo, 20154 agosto, 2020 by svsl Un señor se encontró cierto día en la calle a su amigo el gran poeta Olavo Bilac y le dijo: – Sr. Bilac, necesito vender mi casa, esa que bien conoce usted. ¿Podría redactar el anuncio para el periódico? Olavo Bilac tomó lápiz y papel y escribió: “Se vende encantadora propiedad, donde cantan los pájaros al amanecer en las extensas arboledas, rodeado por las cristalinas aguas de un lindo riachuelo. La casa, bañada por el sol naciente, ofrece la sombra tranquila de las tardes en la terraza.” Algunos meses después, el poeta se encontró con el señor y le preguntó si ya había vendido su casa. -No pensé más en eso, dijo el hombre. Después de leer el anuncio, me di cuenta de la maravilla que tenía. A veces, no nos damos cuenta de las cosas buenas que tenemos y vamos tras falsos tesoros. Debemos valorar lo que tenemos y que nos fue dado gratuitamente por Dios: la salud, los amigos, el empleo, el conocimiento que adquirimos, la sonrisa de los niños y el cariño de esa persona especial. Estos sí son verdaderos tesoros.
Anécdotas Mi Padre Es el Piloto 11 marzo, 20154 agosto, 2020 by svsl Un niño muy educado y formal subió a un avión, buscó su asiento y se sentó. El niño abrió su cuaderno de pintar y empezó a colorearlo. No presentaba rasgos de ansiedad ni nerviosismo al despegar el avión. Durante un buen rato, hubo tormenta y mucha turbulencia. En un determinado momento hubo una sacudida fuerte, y todos se pusieron muy nerviosos, pero el niño mantuvo su calma y serenidad en todo momento. ¿Cómo lo hacía?, ¿Por qué estaba tan calmado? Una mujer frenética le preguntó: Niño: ¿no tienes miedo? No señora-, contestó el niño y mirando su cuaderno de pintar le dijo: “Mi padre es el piloto”. ¿Sorprendido? Hay tiempos en nuestra vida en los que los sucesos nos sacuden un poco y nos encontramos en turbulencia. No vemos terreno sólido y nuestros pies no pisan lugar seguro. No tenemos donde agarrarnos y no nos sentimos seguros. Pero recuerden que nuestro amantísimo Padre Celestial es nuestro piloto. A pesar de las circunstancias, nuestras vidas están puestas en el creador del cielo y la tierra. Y la próxima vez que llegue una tormenta a tu vida o si en este momento estás pasando por una, alza tu mirada al cielo, siéntete confiado y di para ti mismo: ¡Mi Padre es el piloto!
Anécdotas El Fabricante De Lápices 11 marzo, 20154 agosto, 2020 by svsl Un fabricante de lápices tomó un lápiz justo antes de meterlo en su caja, y le dio unos consejos. Le dijo: – Hay cinco cosas que debes saber antes que seas enviado al mundo. Siempre recuérdalas y serás el mejor lápiz del mundo. Las cinco cosas son las siguientes: 1- Siempre harás cosas grandiosas, pero solo si te dejas sostener en la mano de alguien más. 2- Experimentarás el dolor en algunas ocasiones en que te saquen punta, pero es necesario para que seas cada vez un mejor lápiz. 3- Tendrás errores, pero tendrás un borrador para corregirlos todos. 4- La parte más importante de ti es la que llevas dentro. 5- En cualquier superficie que seas usado, tendrás que dejar tu marca. No importan las circunstancias o las condiciones, deberás continuar escribiendo. El lápiz entró en su caja prometiendo recordar estas cinco cosas y con el propósito en su corazón de ser útil. Ahora podríamos ponernos nosotros en el lugar del lápiz y recordar estas cinco cosas para ser, cada día, mejores personas: 1- Siempre harás cosas grandiosas, pero solo si te dejas sostener en la mano de Dios. 2- Experimentarás el dolor en algunas ocasiones, las de las luchas y las de las tribulaciones, pero es necesario para que seas más fuerte y valiente cada vez. 3- Tendrás errores, pero tendrás humildad para corregirlos todos y crecer por medio de ellos. 4- La parte más importante de ti es la que llevas dentro del corazón. 5- En cualquier superficie que camines, tendrás que dejar tu marca. No importan las circunstancias o las condiciones, deberás continuar sirviendo a Dios en cada momento. Servir a Dios y a los demás es uno de los privilegios más hermosos que tiene el creyente. Lo que eres es el regalo de Dios para ti. Lo que haces de ti mismo es tu regalo para Él.
Anécdotas Señales de humo 11 marzo, 20154 agosto, 2020 by svsl El único sobreviviente de la inundación de un barco a causa de una terrible tormenta, fue llevado por las olas a un isla completamente deshabitada. El hombre, desesperado y sin saber qué hacer,rezaba continuamente a Dios pidiendo por su rescate. Todos los días miraba hacia el horizonte en busca de algún barco, pero nunca miraba nada. Ni siquiera el indicio de una pequeña señal. Con el paso del tiempo perdió toda esperanza. Ya cansado, decidió construir una pequeña choza con ramas secas para protegerse del viento y la lluvia y, además, guardar las pocas pertenencias que conservaba. Pero un día , mientras escarbaba en el suelo en busca de algo de comida, vio sorprendido que su pequeña choza ardía en llamas: estaba siendo consumida por el fuego con todo lo que había dentro. La desesperación fue total. Ya no podía pasarle nada peor. Todo estaba perdido. El hombre estaba derrumbado. “!Dios mío, cómo pudiste hacerme esto!”, exclamaba mientras lloraba amargamente. Al día siguiente, muy temprano, por la mañana, al hombre le despertó el sonido de un barco que se aproximaba a la isla. ! Venían a rescatarlo! ¿Cómo supieron que estaba aquí?, pregunto a los hombres que lo rescataron. “Tuviste suerte – le contestaron-. Vimos tus señales de humo”