Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas; así se llenarán a reventar tus graneros y tus depósitos de vino. Prov. 3, 9-10
Encontramos en al Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento una buena cantidad de textos que nos hablan del agradecimiento, la generosidad y la administración de las finanzas, que pueden ir en diferente orden según nos parezca, pero las tres son importantes.
El agradecimiento es una de las cualidades que los cristianos deberíamos desarrollar con alta calidad, pues para nosotros que tenemos una fe, todo es don de Dios: las personas, nuestra familia, la oración, el nuevo día, el nuevo año, el trabajo, el dinero y las propiedades. Por lo tanto, al ser un don de Dios, le agradecemos.
Al mismo tiempo sabemos que no nos pertenecen, sino que son para saber y hacer presente la generosidad y practicar la caridad en todo. Por ello, los bienes son dados al ser humano para saberlos administrar adecuadamente no solo en beneficio personal o familiar sino como un medio de practicar la solidaridad, la caridad y la ayuda a los pobres.
Ese agradecimiento y generosidad nos lleva a la necesidad de administrar bien lo que Dios nos da. Un buen administrador puede hacer maravillas con lo poco o lo mucho que tiene: implica organización, ahorro e inversión. Para una sociedad de consumo en la que vivimos, sería no gastar demasiado, no gastar de más, o no gastar en lo superfluo. Nos crearnos necesidades que nos llevan al endeudamiento.
El libro del Eclesiastés nos ilumina cuando nos dice: “Quien ama el dinero, siempre quiere más; quien ama las riquezas, queda insatisfecho”. Ecl 5,9.
Este texto ilumina porque las riquezas nunca terminan de saciar al hombre y a la mujer, siempre se quiere tener más, un gran peligro y trampa a la vez.
La acumulación o el gasto desmedido son peligros o tentaciones muy presentes en nuestros tiempos. Ellos nos roban la tranquilidad: “dulce el sueño del obrero, coma poco o coma mucho; pero al rico, la hartura no le deja dormir”.
Los textos bíblicos y la vida nos enseñan que el camino del cristiano radica en ser agradecidos, generosos y buenos administradores que desde la caridad y la solidaridad construyen el Reino de Dios.
Fr. Carlos Portillo
Oración Padre, gracias te doy por todo lo que me has dado, hoy reconozco que todo viene de ti, permite que pueda administrar de la mejor manera estos bienes para poder compartirlo con los demás y sean de bendición para mi y toda mi familia. Te lo pido en el nombre de Jesús con la intercesión de María nuestra madre con la fuerza del Espíritu Santo. Amén.