MUJER VALIOSA, ALÁBENLA POR EL ÉXITO DE SU TRABAJO, QUE SUS OBRAS LA ENGRANDEZCAN… PROVERVIOS 31:31
El trabajo lo hizo Dios como un castigo, reza un refrán popular. El teólogo Xavier León-Dufour, afirma que todos los que desempeñamos una actividad laboral por sencilla que esta parezca y aunque no brille ante los ojos de nuestros semejantes, como puede suceder con el trabajo de un pintor, de un músico o de un médico especializado en operaciones del corazón, cada uno desde su actividad “SOSTIENE LA CREACION DE DIOS”.
El libro del Génesis relata como Dios culmina su Creación formando al ser humano, haciéndolo a su imagen y semejanza, lo cual indica que lo dotó de inteligencia, talentos y cualidades para posteriormente entregarle el dominio de la creación.
En el Evangelio de San Mateo, capitulo 25, relata la parábola de los talentos, y nos enseña a no esconder o guardar nuestros talentos sino al contrario, hacerlos producir. Por eso el Señor alaba la actitud laboriosa, la cual no corresponde solamente al trabajo que desarrollamos en nuestras actividades diarias sino que va más allá.
San Juan, capitulo 6, nos dice: “No trabajen por el alimento que perece sino más bien por el alimento que los conduce hacia la vida eterna”. Esta exhortación no implica una negativa hacia el trabajo sino una actitud básica en la vida del cristiano; primero nos indica la importancia del trabajo para el reino de Dios, al estar como María, atenta a la escucha de la Palabra y también, como Marta, dedicada a las faenas propias de nuestro trabajo cotidiano. Una de las satisfacciones más grandes que nosotros como laicos (no religiosos) podemos alcanzar, es que además de nuestras actividades en el hogar o en nuestra profesión, también trabajamos para la extensión de su reino, dándole testimonio al mundo para que crea. Ejercitando las cualidades que el evangelio resalta de Marta y María.
Hno. Hugo Velásquez