Por un momento te invito a que cierres tus ojos y pienses en tan sólo 3 cosas que Dios te ha dado y en donde tú hayas visto y sentido su fidelidad. ( Hazlo ahora )
Bien ahora continuemos. Se que pensaste en más de 3 pues Dios es fiel y muestra su fidelidad a cada momento de nuestro vida. Ahora en que cosas crees que podría pensar Dios si fuera Él el que tuviera que hacer el mismo ejercicio que acabas de hacer. Será que podría pensar en más de 3 o acaso le faltarían.
La fidelidad nace del amor. No se puede esperar fidelidad de aquel que no ama. Si hemos recibido bendiciones de parte de Dios es por que Él nos ha amado hasta el punto de dar a su hijo por ti y por mi.
Por lo tanto la pregunta a plantearse es ¿cuánto amo yo a Dios? Que tan grande es mi amor por Él que me permita ser fiel a su palabra y a su Iglesia.
El ser humano tiende a ser fiel a sus ideales, a su filosofía, a su equipo, a sus amigos pero que difícil es muchas veces ser fiel al Señor. Pronto caemos en la tentación; sentimos desgano ante la oración, no leemos la palabra, no sentimos alegría de acudir a nuestra eucaristía, si nos piden que realicemos un servicio para el Señor ponemos cualquier tipo de excusa para poder evadirlo, no sentimos ningún interés por conocer más del Señor no deseamos crecer, no estamos dispuestos a dar de nuestro tiempo y mucho menos de darnos y entregarnos al Señor. No te parece que debemos evaluarnos en el amor.
Para profundizar en ese amor es necesario estar cerca de la fuente del amor que es Jesús y si queremos ser fieles debemos de imitarlo a Él que fue fiel hasta la muerte y una muerte de cruz. Igual que acercarnos a la Santísima virgen María que fue fiel al Sí que pronuncio hasta las últimas consecuencias.
Dios espera de cada uno de nosotros que demos fruto y mucho fruto pero no hay nada más grato para Él que el fruto de la fidelidad.
Ante la cruz todos se habían ido sólo estaba el discípulo Juan que con toda solvencia al escribirle a la iglesia de Esmirna les dice “ Sé fiel hasta la muerte y yo te daré la corana de la vida” ( apocalipsis 2: 10 ). Nuestro llamado no es ser fieles cinco, diez o veinte años es ser fieles hasta la muerte para que podamos dar un testimonio de lo que Dios puede hacer en la vida de todo aquel que se deja amar por Él y corresponde con el mismo amor.
Griselda de Velásquez Guatemala.