“Palabras suaves, panal de abejas, dulces al alma, saludables al cuerpo.” PROVERBIOS 16, 24.
Si alguna vez has tenido la oportunidad de estar frente a un “panal de abejas”, podríamos ver cómo las abejas entran y salen, van y vienen, todas juntas trabajando y todas ocupando el lugar que en el panal le fue asignado, unas obreras, otras nutren las larvas, otras cuidan la reina, otras incluso no haciendo nada.
Pues la verdad, es que es impresionante ver que ninguno se interpone con otra, o ninguna toma el lugar de la otra salvo que muera para no dejar una obra inconclusa, no discuten, no se entrometen, no compiten. Seguramente que cada una sabe lo que tiene que hacer, cada una sabe su responsabilidad, dando como resultado la mas rica miel.
Imaginémonos que el mundo fuera un panal, y que viviéramos como las abejas nos enseñan, todas aportando lo bueno que cada una tiene, produciendo una buena miel, dulce.
Así es el sabor que dejan las palabras amables al paladar. Como las palabras que salen de la boca de la mujer amable; “amable” quiere decir que es una mujer capaz de ser amada. Como la abeja que recoge el mejor polen hasta convertirlo en una exquisita miel así la mujer que se acerca a Dios y toma su figura, o sea se “configura” con El; porque deja que Dios se acerque y la transforme, entonces hablará con dulzura y esa dulzura hará bien al alma de quien la escucha. La poca miel es dulce la miel en abundancia se vuelva empalagosa. Es un fruto, cuyas medidas están en la sabiduría de quien lo ofrece, da lo necesario con mucha prudencia, pero con la certeza de que aquella persona necesita de ese amor y no de otro.
Pidámosle a Dios que nos proteja de un “empalago religioso”, que después de estar tan cerca de El, al no haber digerido “día con día” su presencia en nuestra vida, le pediremos unas vacaciones para alejarnos de El, cuyo regreso no es predecible.
También Dios es amable, prometió a Abraham “una tierra que mana leche y miel”, es un Dios que quiere ser amado y busca amar.
Que el Señor te lleve a esos prados donde encontramos el polen justo que llena nuestra vida, que será lo que yo pueda dar y ofrecer a los demás.
Que el Señor te de la paz.
Fr. Edwin Alvarado S. Marruecos, África
Oración
Maravilloso Padre Celestial, te alabo por tu sabiduría. Ayúdame por el poder de tu Espíritu Santo en mí para que te honre con mis palabras. Que cada palabra que pronuncie sea de bendición para las personas que me escuchan, permite que mis labios permanezcan cerrados cuando no sea capaz de edificar a los demás. Gracias por tu ayuda, por tu amor, por tu bondad y por tu perdón. En el nombre de Jesús y por la intercesión de María nuestra Madre. Amén