Siempre hay una pregunta que nos viene a la mente cuando nos encontramos frente a un nuevo año.
Cualquier pregunta que esté en nuestra mente y en nuestro corazón, será la que nos haga invertir todas nuestras fuerzas hacia ese fin.
De verdad que adentrarnos a un año más de nuestra vida, es una gracia de Dios, que traducido a nuestro lenguaje popular diríamos “es una bendición de Dios”.
Es un Dios que nos da la vida para que continuemos haciendo el bien y “decir-el-bien”, o sea “bien-decir”, traducido a nuestro lenguaje diríamos: “bendición”.
Esta reflexión que les estoy compartiendo se las envío desde Marruecos donde actualmente me encuentro como misionero. Realmente es bello ver que la presencia de Dios ya existía en estas tierras, antes de que llegáramos con los misioneros a hablar de Dios. Me refiero a que no somos nosotros los que abrimos e indicamos el camino a Dios, sino que es el mismo Dios que interviene en cada pueblo y se hace presente e indica Èl mismo el camino.
Es hermoso escuchar en su hablar diario, a los niños, a los jóvenes, a los adultos, a los ancianos, a las altas jerarquías, etc., que no dicen algo del futuro si no va agregada la frase “Insha Alah” (que quiere decir: “Si Dios quiere”, algo parecido como lo dice en el libro de los Proverbios 16, 3: “Encomienda al Señor tus tareas, y te saldrán bien tus planes.”
Se imaginan la sorpresa de encontrarse con los que llamamos “no creyentes”, que para todo te dicen “si Dios quiere”, que todo lo podemos lograr “si Dios quiere”.
Yo recuerdo de la infancia que cada vez que decíamos algo que queríamos hacer, nuestros padres decían “si Dios quiere…”
Pero por qué ya no existe esta frase en nuestro vocabulario? Es que ha sido superada? Superada a cambio de qué? Qué seguridad hay de nuestra vida para el mañana? A caso ya no es Dios dueño de nuestra vida? Quizá es un Dios ausente en nuestras pláticas.
A ti que estás leyendo esta reflexión te pregunto: Conocías esta frase? La usas de vez en cuando? O ya no existe en tu vocabulario?
Hago estas preguntas, porque, si volvemos al inicio de la reflexión, las preguntas que te han venido a la mente, o los proyectos que tienes pensado llevar a acabo, etc., te invito a que se las presentes a Dios y no te olvides de tener en cuenta, que será así como tú lo quieres pero: Si Dios quiere”.
Tal vez no sale como lo teníamos pensado, pero es que Dios quiere lo mejor para ti, y quizá lo que le pedíamos no coincidía con el proyecto de Dios para tu vida.
Recordemos que el silencio de Dios lo debemos leer así: “espera, sigue adelante, ya verás”.
Es Dios que en su infinito amor y misericordia nos dará su BENDICION, y te invito a que leas en tu Biblia la cita del libro de Proverbios 3, 6: “… en todos tus caminos, tenlo siempre presente, Èl enderezará tus sendas.”
¡Que Dios te de la paz!
Fr. Edwin Alvarado Segura OFM
Marruecos, África
Oración
Dios mío, quiero entregarte todos mis deseos y proyectos de este año, los presento delante de ti confiando en que Tu me darás tu gracia para poder realizarlos. pero sobre todo Señor, quiero hacer tu voluntad y si es para el bien de mi alma permíteme alcanzarlos. Amen.