Quisiera iniciar esta reflexión haciéndote dos preguntas: ¿Sabes que tenemos un Dios todopoderoso? y ¿Alguna vez te has preguntado qué tan poderoso es Dios? Sencillas de contestar, me dirás, claro que sí. Pero las hemos contestado quizá automáticamente, muy a la ligera, como algo elemental, pero en realidad ¿lo crees? ¿Estás consciente de ello? Muchas veces en la vida nos dejamos influir por los problemas, la delincuencia, el peligro, el mal que anda por todos lados y tememos por nuestras vidas. Empezamos a querer solucionar nuestros miedos buscando protección, seguridad en diferentes cosas y personas. Cuantas de nosotras hemos dicho en algún momento: “¡Yo sola no me quedo, que miedo!” o “¡yo irme de viaje solita nunca!” y, por último, “¡nunca podré enfrentar esto que me atormenta!” ¡Cuidado!, el miedo te ha paralizado en algún momento y quizá hasta ha llegado a esclavizarte a una vida que no quieres llevar, ¿dónde está la solución? Vayamos a la Palabra de de Dios y permitamos que nos dé un fundamento bíblico para responder con toda propiedad. Dios se le presenta a Abraham como el Todopoderoso: “Y siendo Abraham de edad de noventa y nueve años, el SEÑOR se le apareció, y le dijo: Yo soy el Dios todopoderoso; anda delante de mí, y sé perfecto.” Gn 17,1.
La respuesta nos la da el salmista, también él ha pasado como tú por noches oscuras, difíciles, donde sus enemigos han querido acabarlo, pero él recuerda que tiene un Dios todopoderoso que va a defenderlo, por eso exclama: “caerán a mi lado mil y a mi diestra diez mil más, a mí no me alcanzarán porque hice del Señor mi refugio”. No cabe duda que vemos a un hombre con una relación muy fuerte con Dios, una vivencia, donde él conoce a Dios y se produce una confianza plena que le hace decir: a mí no me pasará, a otros quizá, pero a mí no porque mi confianza está en el Todopoderoso. No te preguntes como lo hará, eso no es asunto tuyo, solo déjalo actuar. Recuerdas a Ana, ella anhelaba tener un hijo, y no podía, se burlaban de ella, se sentía acabada, pero clamó al Señor y fue testigo de su poder, cuando nació su hijo Samuel. 1 Sm 1, 27. Recuerdas al pueblo de Israel cuando huía de Egipto guiado por Moisés, sus enemigos querían acabarlo, pero Dios todopoderoso abrió el mar rojo y ellos pasaron, cayeron todos los egipcios, pero del pueblo de Dios, todos llegaron a la otra orilla. Ex 14,15. En cada una de las batallas del pueblo de Israel contra sus enemigos, era Dios quien peleaba por ellos y vencía a todos sus enemigos. Recuerdas cómo de la nada Dios hizo el cielo, la tierra, el agua, los animales y al ser humano, Él es experto en hacer todo de la nada, no te preocupes. Tú confía. La lista podría continuar, por favor lee la Palabra de Dios y verás muchas obras más que te hablarán del poder de Dios. Quieres gozar de la protección de Dios, ver su glorioso poder manifestarse en tu vida, corre a los brazos del Señor cuando estés en peligro, búscalo en todo momento de tu vida, y como el salmista podrás decir: “El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es mi fortaleza, ¿Quién me hará temblar? ”. Sal 27,1 Cuando tomes esta decisión de hacer al Señor tu refugio, gozarás de sus cuidados y verás el poder de Dios, porque su palabra dice: “Quien se mete contigo se mete con la niña de mis ojos. “ Zac 2,12. Que tengan cuidado los que quieran hacerte daño, porque tú tienes a un gran defensor, Y quien quiera hacerte daño… se estará metiendo con el Todopoderoso. No temas. Nuestros enemigos parecen gigantes, nos susurran al oído, nos intimidan, pero tu recuerda: nuestro Dios es más grande y Todopoderoso. No te olvides de clamar, porque no hay nada tan grande en tu vida que Dios no pueda solucionar por ti. Por ello, camina segura, vive segura, disfruta, porque verás que a tu lado caerán muchos y a ti ningún mal te alcanzará. Dios es poderoso para hacer todas las cosas, mucho más allá de lo que pedimos o entendemos. Ef 3,20
Hna. Nancy de Cabrera