1. Cuando hagas una promesa a Dios, no tardes en cumplirla, porque no le agradan los necios; lo que prometas, cúmplelo. Ecl 5, 3
2. Todo esfuerzo tiene recompensa, el mucho hablar lleva sólo a la miseria. Prov 14, 23
3. El perezoso no caza nada para asar, la riqueza del hombre es el trabajo. Prov 12, 27
4. La ganancia del justo es la vida, el salario del malvado la catástrofe. Prov 10, 16
5. Honra al Señor con tu riqueza, con las primicias de tus ganancias. Prov 3, 9
6. La mujer valiosa, comprueba si sus tareas marchan bien y de noche no se apaga su lámpara. Prov 31, 18
7. El negligente en su trabajo es hermano del destructor. Prov 18, 9
8. Por la mañana siembra tu semilla, y por la tarde no des reposo a tus manos, porque no sabes que es lo mejor, si esto o aquello, o si ambas cosas son igualmente buenas. Ecl 11, 6
9. Encomienda al Señor tu camino, confía en él, que él actuará. Sal 37, 5
10. Trabajen sin descanso en la obra del Señor, sabiendo que el Señor no dejará sin recompensa su fatiga. 1 Cor 15, 58
11. Ya que también es don Dios que el hombre coma, beba y disfrute de su trabajo. Ecl 3, 13
12. El que no quiera trabajar, que no coma. 2 Tes 3, 10
13. Lo que hagan, háganlo de todo corazón, buscando agradar al Señor y no a los hombres. Col 3, 23
14. No sean perezosos para el esfuerzo; manténganse fervientes en el Espíritu y listos para el servicio del Señor. Rom 12, 11
15. Los proyectos del esforzado traen ganancia, y los del hombre alocado, miseria. Prov 21, 5
Hugo Velásquez