La mujer sabia edifica su casa; mas la necia con sus manos la derriba. Prov 14,3
Que hermoso es ver alguna construcción, sobre todo cuando posiblemente sea una casa la que están formando y más aun si es la nuestra, ¿no te parece…?
A veces observamos grandes obras maestras, y pensamos: que rápido hicieron este edificio, esta casa o esta colonia, pero no es así, pregúntale a los trabajadores si fue fácil y ellos te dirán que no y, ¿Cómo lo hicieron?, bueno ladrillo tras ladrillo.
Tu y yo somos constructoras, esta palabra te parecerá un poco varonil quizá, porque la podemos asociar con los constructores, pero en realidad este es el hermoso llamado de Dios para nuestras vidas, “La Mujer Sabia edifica su casa”, es un privilegio pensar que Dios tiene previsto que cada mujer sea capaz de edificar su casa…
¡Sí! Nosotras como mujeres le damos forma a la vida de todas las personas que nos rodean. De hecho, somos portadoras de vida y es más, edificamos o construimos vidas. Somos nosotras quienes damos el ambiente en nuestros hogares.
Tu me dirás: no lo creo; creo que cometo demasiados errores, claro que sí, pero estos fracasos pueden ser oportunidades para aprender, crecer y convertirnos en mejores mujeres, madres o hijas.
¿Cómo edifica su casa una Mujer de Dios? Bueno, ¡con un ladrillo a la vez! Ella utiliza ladrillos de apoyo y ánimo, de disciplina, de perdón amoroso. Usa ladrillos formados por su buen ejemplo positivo de palabra y conducta. Y a estos les añade los ladrillos de fuerte convicciones morales basadas en la palabra de Dios. Nunca olvida la importancia de los ladrillos de la Oración diaria, la Eucaristía y los Sacramentos. Y por supuesto sabe que la piedra angular de todo es Cristo Jesús.
También describe a la Mujer necia: “La necia con sus propias manos la derriba” ¿Cómo es que la mujer necia derriba su propia casa? Quejándose y lamentándose. Son los dos grandes martillazos con los que se derriba pero también están dos martillazos más: el enojo y las malas influencias a través de los medios de comunicación o los amigos, que destruyen los cimientos de Dios.
Veamos algunas de las características de ambas mujeres:
El ejemplo de una mujer necia es impetuoso y dañino, llevando a la pérdida de la fe y el deterioro moral entre los miembros de la familia. Está demasiada ocupada para orar. De hecho, está demasiado ocupada para muchas cosas. Una Mujer necia tiende a sobrecargar su horario con actividades e intereses que hacen que esté cansada, agobiada e irritable. Continuamente esta gritando en lugar de animar y entretener a las personas que le rodean. La Mujer necia cree que todo lo puede hacer con sus propias fuerzas, se le ha olvidado quien es su fuente de poder.
La mujer sabia descansa en el amor residente de Dios y en Su auxilio, sabe que sus fuerzas vienen de ÉL. Es amable, agradable, habla con dulzura, es organizada, levanta, anima y siempre piensa en agradar a Dios en todo momento.
Por que no hacemos un alto el día de hoy, descubrir en cual de las dos mujeres nos identificamos. Si consideras que a veces te comportas como una mujer necia, clama a Dios que te dé sabiduría, en el libro de proverbios dice “el que quiera sabiduría que se la pida al Señor, Él es la fuente de la sabiduría.” Prov 2, 6-10 Y estoy segura que el te la dará. Hoy tu familia necesita una Mujer sabia que edifique su casa y tu puedes hacerlo.
Una Mujer que llena completamente estas características fue La Virgen María, Mujer llena de Sabiduría, y vea como logró edificar su casa, imitémosla a ella siempre.
Dios te formó para edificar, con sabiduría, así que vamos adelante Mujer, Dios espera de ti.
Nancy de Cabrera. Mujer, si tu supieras
Oración:
Oh, glorioso y maravilloso Padre, eres mi proveedor y mi ayudador. Gracias por las cualidades únicas que me has dado como mujer, porque me creaste con un propósito de edificar. Enséñame a ser una Mujer sabia como tu sierva La Virgen María, tú que eres el dador de la sabiduría, lléname con ella, anhelo agradarte con mis palabras y mis actos y ser de bendición para todos los que me rodean, perdóname por las veces en que ido en contra de tu plan y me he comportado como una mujer necia.
Te lo pido en el nombre poderoso de Jesús con intercesión de María nuestra Madre, Amén.