1. Se salvará, por su condición de madre, siempre que persevere con modestia en la fe, el
amor y la santidad. 1 Tim 2,15
2. Si uno no mira por los suyos, y especialmente por su familia, ha renegado de la fe y es
peor que un no creyente. 1 Tim 5,8.
3. Corrige a tu hijo; te dará descanso y alegrará tu vida. Prov 29,17.
4. Este niño es lo que yo pedía, y el Señor me ha concedido lo que le pedí. 1 Sm 1,27.
5. Si tienes hijas, preocúpate de su virginidad y no le digas a todo que sí. Eclo 7,24.
6. Una mujer perfecta es la alegría de su marido, que pasará en paz los años de su vida.
Eclo 26,2.
7. Una mujer buena es una herencia preciosa, concedida a los que temen al Señor. Eclo
26,3.
8. De modo que si alguien vive en Cristo, es una nueva criatura; lo viejo ha pasado y ha
comenzado algo nuevo. 2 Cor 5,17.
9. Por eso no nos desanimamos; al contrario, aunque nuestra condición física se vaya
deteriorando, nuestro ser interior se renueva de día en día. 2 Cor 4,16.
10. Yo y mi casa serviremos al Señor. Jos 24,15. Yo y los míos daremos culto al Señor
11. Que el Señor te pague tu acción y que el Señor, Dios de Israel, en quien te has
refugiado, te recompense abundantemente. Rut 2,12
12. Bendito sea el Señor que ha hecho que no te faltara un heredero. Rut 4,14.
13. El niño será tu consuelo y tu amparo en la vejez pues te lo ha dado tu nuera que tanto
te quiere y es para ti mejor que siete hijos. Rut 4,15.
14. Honra a tu padre y a tu madre para que vivas muchos años en la tierra que el Señor tu
Dios te va a dar. Ex 20,12.
15. Este niño era lo yo pedía, y el Señor me ha concedido lo que le pedí. 1 Sm 1,27. Repetida
16. Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no caminará a oscuras, sino que tendrá la luz de
la vida. Jn 8,12
Fray Edwin Alvarado